“Cuando un árbol se va de un patio familiar, deja en pie un gran hueco de luz.
Para quien no compartió nada con él, allí simplemente no hay nada.
En cambio para los que se cobijaron a su sombra,
ese hueco de cielo abierto lo vuelve a hacer presente en cada amanecer... “
Despedimos a nuestro Secretario General y fundador de UPCN Santa Fe.
Fácil de palabra, persuasivo, comunicativo, entusiasta. Alberto supo mantener la confianza en sí mismo y proyectarla hacia los demás. Fue visionario de situaciones, siempre pareció ir un paso más adelante, encarnó la visión del cambio, estimulando a sus compañeros permanentemente.
Su sentido de la creatividad fue implacable: constantemente buscó formas, mirando siempre la manera de impactar en beneficios para el empleado público.
Nunca temió afrontar desafíos, pero siempre controlando los riesgos que ellos implicaron. Con iniciativa, capacidad de innovar y generar ideas.
Promovió el trabajo en equipos interdisciplinarios. Impulsó a que se haga mucho más en menos tiempo: nos enseñó a que las tareas deben hacerse rápido, sin burocracias, satisfaciendo siempre a los afiliados.
Alberto respetó, cultivó y acrecentó el capital intelectual de todos los que lo rodearon. Fue un continuo fomentador de liderazgos en todas las áreas.
Nunca tuvo temor de tirar por la ventana viejos manuales y animarse a reescribirlos con su experiencia, y escuchar propuestas de sus compañeros.
Nunca esperó que las oportunidades llamen a su puerta; él las generó, si fue necesario. Dinámico, creó los caminos para llegar.
Siempre luchó por las cosas que quiso, y fruto de su esfuerzo y tesón surgieron logros que se convirtieron en realidad.
Concibió a la UPCN como un todo, buscando constantemente mejorar los resultados.
Sociable, buen comunicador y carismático. Alberto supo construir excelentes relaciones, buscando entender puntos de vista diferentes.
Nunca impuso, buscó consensos a través del diálogo, siempre apelando a la cooperación.
Vivió momentos muy difíciles. De esos, que uno piensa que no vuelve. Pero con coraje, salió adelante.
Su capacidad de negociación, ha dejado mudo a varios. En su trayectoria, ha logrado acuerdos impensados para el contexto.
Por sus habilidades directivas, se desempeñó con éxito en otras áreas, transcendiendo las fronteras.
Nunca temió romper reglas y cambiarlas para lograr hacer frente a nuevos desafíos.
Conservando sus principios, sustentados sobre bases éticas, los trabajadores, una y otra vez, confiaron en su proyecto.
Hizo partícipe a cada uno de los empleados públicos de la convicción de que serán ellos y sólo ellos quienes produzcan,
con su trabajo cotidiano, el futuro posible.
Despedimos a nuestro amigo, a nuestro conductor, sabiendo que sus enseñanzas perdurarán por siempre en nosotros.